Cúpulas, fachadas y retablos en Puebla, el espíritu de la ciudad

Una mirada milenaria

Nunca imaginas las maravillas que vas a encontrar al recorrer y observar con calma una ciudad. Sin duda Puebla ya está inmersa en el ritmo de una megalópolis, pero pisar su centro histórico dispuesto a disfrutar cada detalle, es una experiencia única.

De entrada, encuentras una gran variedad de colores, muchas fachadas todavía son de ladrillo y talavera, al recorrer el centro histórico que es Patrimonio de la Humanidad, encuentras construcciones sin igual como la magnífica Casa de los Muñecos, San Marcos, el Templo de San
Francisco o la caprichosa Casa del Alfeñique.

Las cúpulas son una constante, entre azulejos,piedra y talavera. A lo largo de sus calles y en las alturas se miran las torres de la Catedral; e imponente se muestra el Templo de la Compañía de Jesús, así como la destacada iglesia de La Soledad.

La gran Puebla virreinal se expresa en los detalles: en las delicadas tallas de alabastro del Altar de los Reyes de la Catedral o del Púlpito de la Soledad, y en los extraordinarios retablos que albergan estos templos.

Pero si hay un lugar en el que el genio novohispano alcanza su máxima expresión es el Templo de Santo Domingo y su extraordinaria Capilla del Rosario, aquí se conjugan la espiritualidad con el amor por la belleza, la esencia misma de la identidad poblana.

Rompiendo moldes, la Biblioteca Palafoxiana nació abierta a los ciudadanos. Hoy, tanto la biblioteca como su colección  de 45 mil volúmenes, incluyendo nueve incunables y libros antiquísimos, son
parte de la Memoria del Mundo.

Y así, tras caminar por horas un extraordinario centro histórico, concluyo que Puebla es simplemente única.

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